21 de diciembre de 2010

ARTICULO PUBLICADO EN " El publico".

El pasado 2 de diciembre, colegas y amigos me organizaron una fiesta de despedida con motivo de mi jubilación. Los jueces y magistrados en España se jubilan a los 70, y pueden permanecer como eméritos hasta los 75. Sin embargo, por muy variadas razones, yo me he jubilado con 66, y tengo el propósito, entre otros, de poner en marcha un blog para colaborar en la reinvención de la justicia. Casi al final de la velada, Lourdes, una inteligente magistrada de lo civil, me dijo: "Nos das miedo, Manuela, ¿qué diablos es eso de reinventar la justicia?”
        

                                                  Reinventar la justicia


Lo explico. Desde la promulgación de la Constitución de 1978, la sociedad española ha proclamado una y otra vez la necesidad de reformar y modernizar la justicia. Los distintos gobiernos han promovido diferentes reformas y aprobado inversiones, y muchos jueces, secretarios funcionarios, abogados y otros intervinientes en la justicia hemos derrochado imaginación y esfuerzos para mejorarla. Gran parte de los que estábamos reunidos la otra noche fuimos protagonistas en los años 80 de un congreso con el sugerente título de "La justicia tiene solución”.



 Vale la pena leerlo



Sin embargo la opinión que tienen los ciudadanos respecto a la justicia no mejora. Según las últimas encuestas del CIS, sólo un 0,9% de los españoles considera que la administración de Justicia funciona satisfactoriamente. ¿Qué es lo que ha sucedido? ¿Es que en estos 30 años de democracia no hemos logrado mejorar en nada la justicia? No. No creo que esto sea así. Ha habido muy importantes cambios en la administración de justicia que, sin duda, la han mejorado. Fue decisiva la desaparición, a lo largo de los 80, de todo tipo de mercadeo y corruptelas arraigadas desde tiempo inmemorial. También fue decisiva la creación de servicios comunes de comunicación y actos ejecución, la implantación de un proceso civil oral a partir de 2001, y la práctica, ahora casi general, de grabar en soporte audiovisual los juicios. Pero, a pesar de estas mejoras objetivas, la justicia no ha logrado ser el instrumento que precisa nuestra sociedad para resolver los conflictos que generan los deberes y derechos que a todos nos obligan.




El término reinvención, no aceptado aún por la Real Academia Española y mera traducción del inglés, significa la necesidad de redefinir o de repensar cualquier institución. 


Repensar la justicia significa no sólo que nos preguntemos cuál es su objetivo esencial, sino que, una vez definido éste, orientemos toda su configuración hacia la consecución del propósito previsto. La justicia es el instrumento que ha de resolver los conflictos de los ciudadanos entre sí y entre ellos y la sociedad. Así, si tenemos claro que los jueces, cuando se sientan en las salas de audiencias, tienen que resolver el conflicto de los interesados, tendremos también claro que el proceso judicial ha de ser fundamentalmente un acto de comunicación, es decir un diálogo -por supuesto debidamente organizado y reglado- pero siempre con ese objetivo último, que el juez que juzga pueda conocer bien el conflicto y a sus intervinientes para poder sentenciar con acierto.


Sobran por tanto un sinfín de liturgias procesales que, como auténticos abracadabras, esconden lo único y esencial: el diálogo. Así, nos equivocaremos si, queriendo despojar de papeles inútiles el proceso, en lugar de eliminarlos nos limitamos a digitalizarlos. Igualmente, si tenemos claro que son los jueces y magistrados los responsables de resolver en derecho los conflictos que les plantean los ciudadanos, deben tener a su disposición los técnicos que les ayuden, precisamente a eso, a resolver en derecho, y no como sucede en la actualidad, que una caterva de funcionarios inteligentes y con una gran capacidad profesional se limitan, aburridos y frustrados, a la mera repetición de documentos absolutamente inútiles.


Repensar la justicia significa también el cuestionar por qué los ciudadanos no podemos acudir directamente ante los jueces y tribunales de todo tipo y tenemos que ser forzosamente representados por unos profesionales que, como meros intermediarios del papeleo, encarecen el proceso e impiden la legítima comunicación entre ciudadanos y jueces.


Pero repensar la justicia no se limita, ni muchísimo menos, a una discusión sobre la propia actividad jurisdiccional, sino que exige también y de forma inmediata una reflexión sobre el propio proceso legislativo. ¿Cómo es posible que la técnica legislativa haya podido evolucionar tan poco desde el momento en que nuestros antepasados sumerios consideraron necesario plasmar las leyes en piedra? En algunos cursos sobre lenguaje y derecho acostumbro a hacer un test. Intercalo leyes del Código de Hammurabi con preceptos de nuestros códigos vigentes para que los alumnos distingan a qué texto legal corresponden unas y otros. Muchos se equivocan, pese a tratarse de personas con conocimiento suficiente de derecho. ¿Cómo es esto posible? Aunque parezca mentira, la técnica legislativa no ha evolucionado en absoluto. Constantemente se dictan montañas de nuevas leyes sin que ni tan siquiera se haya reflexionado sobre por qué no nos valían las anteriores, si se cumplían o no, y el efecto que produjeron en aquello que se quería cambiar. Y, por supuesto, no se cuestiona si la propia técnica del texto legal, con el rosario virtual de artículos, como si de una letanía se tratara, constituye efectivamente el instrumento adecuado en este momento de la historia para prescribir conductas.


La justicia ha sido, y sigue siendo, lo suficientemente importante para que podamos renunciar a cuestionarla. El pasado verano se publicó un libro apasionante de Amartya Sen sobre la justicia, en el que nos dice: “No podemos confiar la tarea de la justicia a situaciones y reglas sociales que estimamos correctas para detenernos ahí. Preguntar cómo van las cosas y si pueden mejorar es una parte ineludible de la búsqueda de la justicia". 







10 comentarios:

eltelefonoverde dijo...

Acabo de escucharla hablar en la radio, donde ha comentado que tiene un blog. No la conocía, ni a usted ni a su blog (el cual seguiré a partir de ahora) Es usted una gran persona.

Un saludo afectuoso.

Graciela Hernández Morales dijo...

Gracias por existir. Eres un referente para mí. Yo también te estoy escuchando en la radio y me encanta saber que no has cambiado de rumbo desde que sé de tu labor en la justicia.

Víctor González dijo...

Desde el punto de vista del ciudadano, la justicia se ha mercantilizado, .Lo apuntas oportunamente,- y se ha macanizado, -también lo mencionas,- hasta el punto de que su consecuencia es la deshumanización de la misma, dicho esto en términos muy generales. No cabe duda de que hay un sin fín de Magistrados que hacen uso de esa necesaria cualidad para llegar a la equidad, pero el entramado es inhumano en general, y claro, "la caterva de inteligentes funcionarios" se aburre necesariamente, se aliena, y acaba por sentirse como una tecla más de sus potentísimos ordenadores. Por eso al Juez se le teme más que se le respeta. Se le ve lejano, y se le vive lejano en muchos casos. Todo el proceso se convierte en una gran calculadora en la que se mete el asunto, se pone en marcha, y uno espera como esta mañana con la lotería, a que la suerte le sonría. Frases del tipo de "pleitos tengas y los ganes" nos ponen en la pista del desgaste que supone para el pleiteante, o en boca de letrado, "con este Juez nunca se sabe" nos pone en la pista de lo incierto del resultado tantas veces.
¿Descrédito? Si bastante. La situación que nos llega a los ciudadanos cuando vemos a algunos Magistrados y Fiscales al servicio de determinadas fuerzas políticas es patética, entonces se nos acaban de caer los palos del sombrajo y dudamos de casi todo.
Compañera bloguera Manuela, Magistrada jubilada Doña Manuela, claro que hay que reinventar la justicia. Este espacio y una mente preclara como la tuya, como la suya, serán un empujoncito más contra ese muro que conoces mejor que yo, es bastante inamovible aunque no infranqueable.
Mis saludos y mis respetos.

Pedro dijo...

Bueno, creo que soy el cuarto en felicitarla, me ha impresionado bastante la entrevista, la idea de que las emociones forman parte de la justicia se parece a la corriente de http://otraescuelaesposible.org/ en el ámbito de la educación.
En Twitter hay un grupo de profesores, que estoy seguro que le gustaría conocer.
Ahora que está jubilada le recomiendo El bazar de los locos.
Es la primera vez que escucho en el ámbito de la justicia algo parecido a lo que discutimos en educación.

Mucha suerte en su empeño.
Por supuesto que seguiré su blog.

Hector dijo...

Hola Manuela, te escuche ayer en la Ser y hasta que no acabo no me baje del coche (estaba ya en el garaje). Solo queria decirte que tu propuesta es excelente y espero que consigas lo que te propones. Viviriamos en un mundo mejor.
Te seguire a partir de ahora.

nemesis dijo...

Ante todo agradecerle que usted piense que el "diálogo" entre jueces y ciudadanos inmersos en los procesos es lo primordial a la hora de conocer los casos y poder impartir justicia.
En mis 41 años jamás había ido a un juzgado y no conocía sus entrañas...Ahora me encuentro inmerso en un proceso por la muerte de mi hija a manos de un descerebrado borracho, sin seguro obligatorio...Hace tres años y todavía nadie ha impartido justicia mientras nosotros sus padres y nuestra niña hemos sido condenados de por vida y no tenemos derecho alguno a redención de una pena con la que cargaremos el resto de nuestras vidas mientras que los culpables campan a sus anchas a la espera de que alguien se digne a juzgarles.
Me encuentro entre los ciudadanos víctimas que consideramos que La Justicia Tardía NO ES JUSTICIA.
Estamos dispuestos a luchar por la Justicia y Dignidad para nuestra hija mientras una sola gota de sangre corra por nuestras venas.
Si los jueces se dignaran a escuchar a las víctimas conocerían mejor los casos que tratan.
¿Quién juzga a los jueces y por qué de servidores de La Ley han pasado a ser sus amos?
Ojalá, entre todos podamos hallar las claves para reinventar la justicia...
http://almoradi-justiciaydignidad.blogspot.com
Justicia y Dignidad para Julia.

caringcaring dijo...

Hola Manuela,el otro día por la tarde tuve la oportunidad de escucharla en la radio y de saber del buen hacer, de su labor, de la importancia y repercusión que ha tenido todo su bagaje, gracias por existir, ser como es y por haber dado a conocer su blog, el cual a partir de ahora seguiré con total admiración, respeto y atención, un saludo y feliz año.

filomeno2006 dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
filomeno2006 dijo...
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Socue dijo...

Manuela, le deseo lo mejor en su nueva etapa, aunque lamentando su "abandono" muchas personas la recordaremos por su buen hacer y por impartir la justicia de verdad, "como podriamos decir la justicia del desamparado" Gracias y animo ese nuevo reto.

Socue